El señuelo de los refrescos light como alternativa saludable para los niños

Una mamá cualquiera, llamémosle Lola, busca alternativas saludables para sus niños con sobrepeso, así que decide cambiar los refrescos normales por su versión light, con edulcorantes artificiales y cero calorías. El problema es que al cabo de un tiempo se da cuenta de que los niños beben cada vez más refrescos light, pero su peso sigue aumentando gradualmente. Lola empieza a dudar de que el cambio que ha hecho en su cesta de la compra esté teniendo el efecto deseado.

Muchas familias se esfuerzan día a día para encontrar opciones que mejoren el estado de salud de sus hijos con sobrepeso u obesidad. Ante todo, hay que tener en cuenta que la obesidad es un desorden nutricional, así que es necesario entender que está ocurriendo para corregir el proceso. Si no se corrige, la obesidad puede llegar a acortar la vida, incrementar el riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer, afectar negativamente a la autoestima y repercutir en otros problemas emocionales y psicológicos como problemas de conducta, depresión y desórdenes alimenticios.

Con la mejor intención, muchos padres y madres hacen lo posible para ofrecer a sus hijos una dieta saludable y elegir los productos de alimentación más convenientes para ellos. Esto incluye a veces reducir las bebidas azucaradas, como los refrescos carbonatados. Para reemplazarlos, algunos padres sustituyen los refrescos normales por sus versiones light con edulcorantes artificiales, pensando que así reducirán el número total de calorías que ingieren los niños y, consecuentemente, éstos perderán peso. Sin embargo, un estudio reciente muestra que las bebidas de “cero calorías” edulcoradas artificialmente no están teniendo el efecto esperado en los niños.

La razón es que beber refrescos edulcorados puede estimular el apetito en los niños e inducirlos a consumir más cantidad de comida. A algunos niños, los refrescos light les dan más hambre. Como no obtienen calorías de la bebida, su organismo busca la energía en la comida, por lo que al final acaban comiendo más de la cuenta. Es decir, que beben menos calorías, pero comen más y, al final, los niños consumen más calorías de las que necesitan como fuente de energía y terminan ganando peso.

Existen otras opciones sin calorías más allá de los refrescos edulcorados, empezando por el agua, que es lo mejor que pueden beber los niños. El agua es barata y se puede conseguir en prácticamente todas partes. Los padres no tienen más que sustituir refrescos por agua en casa, cuando salen a comer fuera o cuando salen de viaje. Un vaso de agua en lugar de un refresco ayudará a los niños a mantener su peso, sin los efectos negativos que puede provocar el consumo de refrescos edulcorados.

El sobrepeso y la obesidad en niños constituyen un asunto complicado que no tiene una respuesta simple. No obstante, hay algunos pasos sencillos que podemos dar para que los niños mantengan un peso saludable, o para ayudarles a que consigan un peso saludable si no lo tienen. La clave está en llevar a cabo estas acciones con la mayor frecuencia posible:

  • Darles cinco porciones de fruta y verduras al día.
  • Limitar el tiempo que pasan ante una pantalla a dos horas al día.
  • Conseguir que jueguen a algún juego que implique actividad física al menos una hora al día.
  • Limitar su consumo de bebidas azucaradas.
  • Animarlos a que beban más agua.

Tanto los padres como los niños se sentirán más sanos y mejor si todas esas actividades se realizan en familia y se repiten tantos días a la semana como sea posible.

Tener un niño o niña con sobrepeso u obesidad es una causa de estrés para toda la familia. Concentrarse en las causas y hacer cambios pequeños pero significativos ayudará a las familias a cumplir sus objetivos.

Aunque consumir bebidas edulcoradas sin calorías puede parecer una buena idea para controlar el peso de los niños, puede los resultados no sean los esperados. El éxito llegará, en cambio, si nos concentramos en que los niños beban agua, aumenten su actividad física, reduzcan la inactividad y sigan una dieta equilibrada.

Fuentes:

Harvard School of Public Health. (2018). Artificial sweetners [Edulcorantes artificiales]. Obtenido a través de: https://hsph.harvard.edu/nutritionsource/healthy-drinks/artificialsweeteners/. Consultado el 20 de noviembre de 2018.

Katan, M. de Ruyter, J., Kuijper, L., Chow, C., Hall, K., & Olthof, M. (2016). Impact of masked replacement of sugar-sweetened with sugar-free beverages on body weight increases with initial BMI: Secondary analysis of data from an 18 month double-blind trial in children. [El impacto del reemplazo oculto de bebidas azucaradas por bebidas sin azúcar sobre los incrementos de peso a partir de un Índice de Masa Corporal previamente medido]. Plos One, 11(7), e0159771.

Laverty, A., Magee, L, Monteiro, C., Sazena, S., & Millett, C. (2015). Sugar and artificially sweetened beverage consumption and adiposity changes: National longitudinal study. [Consumo de bebidas azucaradas y edulcoradas artificial mente y cambios en la adiposidad: Un estudio longitudinal a nivel nacional.] International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity 12, pp. 137-147.

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© 2019 Deanna M. Mason. Proactive Parenting.

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Sobre la Instructora
Paternidad Proactiva
Dra. Deanna Marie Mason PhD
Mas de 20 años de experiencia clínica ayudando a familias: Licenciada en Enfermería, Máster en Práctica Avanzada de Enfermería: Pedriatric Nurse Practitioner y Doctorado (PhD) en enfermería. Profesora universitaria, especialista en educación del paciente, investigadora pediátrica, colaboración con publicaciones científicas internacionales de primer nivel, actividad filantrópica continuada relacionada con la promoción de la salud y el bienestar, esposa y madre de dos hijos.

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