Cyberbullying 101: Guía para los padres

Nuestros hijos están creciendo en un mundo totalmente digital. Hay pocas áreas que no están influenciadas por Internet. Incluso algo tan humano como la interacción social se ha visto muy afectado por Internet y las redes sociales. Si bien la tecnología permite la comunicación abierta y gratuita con casi cualquier persona, también trae consigo inconvenientes. Para nuestros hijos, esta conectividad se produce a expensas de su privacidad y vulnerabilidad social. El acoso cibernético se ha convertido en un importante peligro para los jóvenes y es cada vez más común, siendo más frecuente para las niñas que para los niños.

Cómo afecta el Cyberbullying o acoso cibernético a los adolescentes

El Cyberbullying no es solamente un problema social. Los niños y adolescentes que han recibido acoso por esta vía son más proclives a:

  • Mayores niveles de depresión y tentativas de suicidio.
  • Mayor estrés emocional.
  • Expresar hostilidad.
  • Delincuencia (alcohol, drogas, etc).

Además del impacto emocional que supone el acoso, puede haber consecuencias físicas tales como:

  • Dolores de cabeza.
  • Alteraciones del sueño.
  • Problemas gastroinestinales (diarrea, estreñimiento, úlceras…).
  • Dolores crónicos.

Cómo podemos detectar la presencia de un acosador cibernético

Curiosamente, el acoso tradicional cara a cara tiende a disminuir entre las edades de 16-17 años, pero el acoso cibernético se mantiene constante durante toda la adolescencia. El perfil de acosador cibernético suele estar ligado a un miembro poderoso dentro de su grupo de iguales, el cual tiende a ser percibido como popular, socialmente hábil y líder.

La mayoría de los agresores que actúan mediante ciberacoso no se ven a sí mismos como un matón. Ven su comportamiento como natural y normal en el contexto de socialización entre colegas. No está claro por qué ocurre esto, aunque algunas razones potenciales pueden ser su posición de poder dentro de su red social, la falta de empatía hacia los demás, las conductas negativas aprendidas relacionadas con la comunicación vía intenet, o el refuerzo positivo que reciben de sus ataques.

Los jóvenes que son víctimas del acoso cibernético con frecuencia ven al agresor como un «amigo» o alguien a quien «creen que es amigo». Esta realidad puede dificultar que la víctima afronte la situación porque pone en duda la calidad de sus amistades. Además, esto hace que los niños y adolescentes se sientan extremadamente víctimizados y vulnerables.

Cómo prevenir el Cyberbullying en niños y adolescentes

Por desgracia, la mayoría de niños y adolescentes no le cuentan a un adulto que están sufriendo ciberacoso. Esto ocurre porque no quieren que sus padres invadan su privacidad, porque piensan que no están preparados para entender la situación o ayudarles, o porque tienen miedo de que les limiten o prohiban el acceso a las redes.

Y sí, los padres pueden evitar el ciberacoso desde un punto de vista social más amplio. Hay cuatro cosas que los padres pueden hacer para prevenir esta situación, que incluyen:

1. Educar en tolerancia y empatía

  • Ayudar a los niños a entender que el mundo necesita a todos los tipos de persona.
  • Reforzar su inteligencia emocional.
  • Ser un buen modelo de conducta – hablar bien de la gente y limitar los juicios.

2. Alétarles de lo que es el bullying y cómo se produce

  • Preguntarles a niños y a adolescentes por su punto de vista.
  • Evitar interrogarles.
  • Señalar ejemplos de cuando las palabras se convierten en ofensivas y enseñarles una manera alternativa para decir lo mismo de forma más amable.

3. Estar pendiente de los comportamientos agresivos y tratar de reducirlos

  • No tolerar golpes, amenazas o comportamientos dominantes.
    Preguntarles a los niños por sus sentimientos para que expresen sus necesidades de forma menos agresiva.

4. Mejorar sus habilidades sociales

  • Enseñarles la Regla de Oro: “Trata a los demás como te gustaría que te tratasen”.
  • Valores que refuerzan la Regla de Oro:
    • Honestidad
    • Amabilidad
    • Paciencia
    • Autocontrol

Todos los adultos, especialmente los padres, deben prestar atención tanto al posible agresor como a posibles víctimas de ciberacoso. El agresor debe ser corregido, pero más importante, se ha de ahondar en los motivos que le llevan a querer acosar, además de hacerle entender que lo que está haciendo está perjudicado a una tercera persona. Las víctimas, por otro lado, necesitan apoyo para sobrellevar los sentimientos de aislamiento y de tensión que se sufren tras un ataque. Por tanto, la solución pasa por actuar sobre ambas partes. Educar en valores positivos desde una edad temprana es clave para disminuir el riesgo de estas conductas en futuras generaciones de niños y adolescentes.


Fuentes:

Board on Children, Youth and Families; Committee on Law and Justice; Division of Behavioral and Social Sciences and Education; Health and Medicine Division; National Academies of Sciences, Engineering and Medicine. (2016). Committee on the Biological and Psychological Effects of Peer Victimization: Lessons for Bullying Prevention (Rivara F. & Le Menestrel, S. (Eds.)). National Academies Press: Washington DC.

Board on Children, Youth and Families; Committee on Law and Justice; Division of Behavioral and Social Sciences and Education; Health and Medicine Division; National Academies of Sciences, Engineering and Medicine. (2016). Preventing Bullying Through Science, Policy, and Practice (Rivara F. & Le Menestrel, S. (Eds.)). National Academies Press: Washington DC.

Waasdorp, T. E. & Bradshaw, C. P. (2014). The overlap between cyberbullying and traditional bullying. Journal of Adolescent Health 56, 483-488.


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Sobre la Instructora
Paternidad Proactiva
Dra. Deanna Marie Mason PhD
Mas de 20 años de experiencia clínica ayudando a familias: Licenciada en Enfermería, Máster en Práctica Avanzada de Enfermería: Pedriatric Nurse Practitioner y Doctorado (PhD) en enfermería. Profesora universitaria, especialista en educación del paciente, investigadora pediátrica, colaboración con publicaciones científicas internacionales de primer nivel, actividad filantrópica continuada relacionada con la promoción de la salud y el bienestar, esposa y madre de dos hijos.

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